En 2011, Elena Ríos dejó su puesto como directora de RRHH en una multinacional farmacéutica. Había pasado ocho años contratando programas de liderazgo externos y viendo cómo la mayoría se evaporaban tres semanas después de la última sesión. Los participantes volvían al despacho, abrían el correo y todo seguía igual.
Su idea era simple: diseñar programas más cortos, con seguimiento real y métricas pactadas desde el principio. No un catálogo de competencias bonito, sino compromisos concretos que el participante y su responsable pudieran revisar cada quince días.
Empezó trabajando sola con cuatro empresas en Barcelona. En 2014 se unió Carlos Bravo, coach ejecutivo con experiencia en el sector tecnológico. Juntos crearon el formato de programa grupal de 10 semanas que hoy sigue siendo nuestro servicio más solicitado. En 2018 incorporamos los retiros fuera de oficina después de que varios clientes nos pidieran un espacio para trabajar temas estratégicos lejos de la presión diaria.
Hoy somos un equipo de seis personas. No tenemos oficinas en cinco países ni una lista interminable de certificaciones decorativas. Lo que tenemos es un método probado con más de 180 organizaciones y una tasa de repetición del 72 %: casi tres de cada cuatro clientes vuelven a contratar un segundo programa en los 18 meses siguientes.